El dan tian, como llaman los taoístas al centro del cuerpo, ubicado cerca al ombligo, se convierte en tu único objeto de observación. De esta manera, sin importar lo que hagas, permaneces siempre conciente de una cosa: que estas centrado en el ombligo.
Así, permaneces en el aquí y el ahora, sin ir de aquí para allá. Tu mente desaparece, sólo permanece pura energía. Te sientes como una energía líquida, fluida, sin límites, fundiéndote y confundiéndote con la existencia.

BENEFICIOS
A partir del centro, cualquier cosa que hagas es una acción y no una reacción. El acto viene de ti, no es impuesto ni mecánico. Además, sólo cuando actúas a partir del centro tu acto es total, atómico, y te encuentras envuelto en ello realmente. Cada instante se torna importante y eterno y vives con tremenda naturalidad y creatividad.
Igualmente, la práctica del tai chi produce un profundo efecto en todos los sistemas del cuerpo porque reduce las tensiones, mejora la circulación y aumenta la fuerza y la flexibilidad.

PRÁCTICA
La práctica propuesta aquí para esta arte incluye ejercicios y meditaciones para la relajación y la liberación de la tensión del cuerpo, movimientos para el enraizamento del cuerpo en la tierra y el centramiento de la persona en el ombligo y el aprendizaje de secuencias de movimientos, conocidas como formas de tai chi.
De manera permanente se da énfasis en la interiorización de formas cortas (3, 5 y 8 movimientos) y a través de encuentros de profundización se incorporan formas mas largas (24, 48 y 42 movimientos), estilo Yang. Se busca entonces que las formas de tai chi sean interiorizadas por el practicante, convirtiéndose en un medio libre y espontáneo de vivencia de los principios de esta arte.


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